Por qué jugar a recordar funciona mejor que releer
Cuando alguien prepara un examen, lo más habitual es leer y releer los apuntes. Es cómodo y da sensación de control. Y es, según la investigación sobre aprendizaje, una de las maneras menos eficientes de estudiar.
Reconocer no es recordar
Al releer, todo te suena, y esa familiaridad se confunde con saber. Pero el día del examen nadie te enseña la respuesta: tienes que sacarla de la cabeza. Practicar eso mismo, sacar la respuesta, es lo que entrena la memoria.
Qué dice la investigación
El llamado «efecto de la práctica de recuperación» está muy estudiado. Un trabajo clásico de Roediger y Karpicke (2006) comparó a estudiantes que releían un texto con otros que, tras leerlo, practicaban recordándolo. Una semana después, los que habían practicado recordar retenían bastante más. Puedes leer el resumen en PubMed.
Olvidar es normal
Desde los experimentos de Hermann Ebbinghaus, a finales del siglo XIX, se sabe que olvidamos rápido lo que no volvemos a usar. Lo que ayuda es volver a recuperarlo antes de que se haya perdido del todo, y cada vez cuesta un poco menos. Esto es la repetición espaciada: no es estudiar más, es estudiar repartido.
¿Qué tiene que ver esto con jugar?
Un juego bien hecho obliga a recordar sin que se note. En un juego de cartas de países y capitales:
- Hay que recuperar la respuesta antes de verla. Es práctica de recuperación disfrazada de partida.
- La respuesta llega enseguida. Se gira la carta y se sabe si se ha acertado.
- Apetece repetir. La repetición espaciada solo funciona si se hace, y un juego se repite con ganas.
Una advertencia honesta
Esto no significa que cualquier juego enseñe. Lo que funciona es el mecanismo: recordar antes de mirar. Y tampoco tenemos datos propios sobre Capitales al Vuelo: lo que sí podemos decir es que las cartas se diseñaron con país y capital en caras distintas precisamente para obligar a recordar, en vez de leer.
Errores habituales al estudiar
- Subrayar y releer sin intentar recordar nada.
- Estudiar todo el día antes de un examen, en vez de repartirlo en varios días.
- Mirar la respuesta demasiado pronto, antes de intentar sacarla.
Cómo aplicarlo, juegues a lo que juegues
- Tapa la respuesta, intenta decirla en voz alta y comprueba.
- Repite lo que has fallado más a menudo que lo que has acertado.
- Haz sesiones cortas y vuelve a ellas al día siguiente.